Como siempre, llegas un día abres el cajón de tu cocina, coges tu cuchillo preferido y, de repente, te das cuenta de que algo no va bien. No corta igual, resbala todo el rato sobre las verduras, la sartén empieza a pegarse y hasta tu pelador ha dejado de funcionar como antes. ¡Parece que todo va mal! Y entonces surge esta pregunta en tu cabeza: ¿esto lo arreglo o es hora de cambiarlo?