Tipos de chaira, cuándo y cómo utilizar la que necesitas

En toda vida útil de un cuchillo llega ese momento en el que deja de cortar bien como sus primeros días de uso. Ves como aplastan el tomate en lugar de atravesarlo, requieren de más fuerza y hasta consiguen que la cocine resulte bastante más incómoda de lo habitual. Justo en ese momento es cuando te das cuenta de la necesidad de afilar tu cuchillo. Sin embargo, en la mayoría de los casos existe un paso previo algo más sencillo que solemos omitir por desconocimiento, el uso de la chaira. 

Si alguna vez te has preguntado qué es una chaira, los tipos que existen y sí es necesario que tengas una cerca de ti en tu cocina, has aterrizado en el lugar idóneo. Junto a nuestros expertos en cuchillos te vamos a explicar cuál necesitas y cómo utilizarla a la perfección. 

Qué es una chaira y para qué sirve

Lo primero que debes saber es que una chaira es una herramienta diseñada para mantener el filo de los cuchillos en perfectas condiciones. Igual muchos de vosotros lo conocéis bajo el término de afilador, lo cierto es que no es exactamente lo mismo y te lo vamos a aclarar. La función principal de una chaira tradicional no es crear un filo nuevo, sino realinear el que ya existe. Con el uso diario, el borde microscópico del cuchillo se tiende a deformar ligeramente. La chaira ayuda a devolver esa posición correcta para que así este accesorio vital en la cocina corte de la forma más eficiente posible. Por eso es tan habitual hablar de la chaira afilador, aunque técnicamente algunas chairas afilan y otras simplemente se encargan de mantener a la perfección el filo. Podemos decir que la chaira ayuda a prolongar la vida útil de tu cuchillo y a retrasar la necesidad de un afilado mucho más profundo. Es justo la gran diferencia. 

Tipos de chaira: cuál elegir según tu cuchillo

Pues no, no existe una única chaira para todos los casos. Hay varios tipos y cada una de ellas tiene una función completamente diferente. 

Chaira de acero 

La chaira de acero es la más tradicional de todas y es la que solemos ver en las cocinas profesionales. Su función es alinear el filo sin eliminar apenas material de la hoja. 

Es una excelente opción para cuchillos que todavía cortan razonablemente bien, mantienen su frecuencia, de uso doméstico y cuchillos europeos de acero inoxidable. 

Si utilizas con bastante frecuencia tus cuchillos, pasar la hoja por una chaira de acero varias veces a la semana puede ayudarte a mejorar el rendimiento de tus utensilios de cocina. 

Chaira de diamante 

Es la más agresiva de la tres. Como su propio nombre ya nos indica, la chaira de diamante incorpora pequeñas partículas de diamante industrial capaz de eliminar material de la hoja y restaurar los filos más desgastados. 

Es ideal para cuchillos muy desafilados, hojas que necesitan una recuperación más intensa y si tienes bastante experiencia con el uso de esta herramienta. 

Como elimina el material, te aconsejamos que la uses con moderación. No está diseñada para un mantenimiento diario. 

Qué chaira comprar según tu nivel de uso

Va a depender de los cuchillos que tengas en tu cocina y de tus propios hábitos.

Si en tu caso cocinas de forma ocasional y simplemente quieres mantener el filo en perfecto estado, una chaira de acero es más que suficiente. Pero si eres un apasionado de la cocina y buscas una solución algo más versátil, la de cerámica te va a ofrecer un excelente equilibrio entre mantenimiento y recuperación de tu filo.

Y para ti que tienes los cuchillos muy desgastados, ni lo pienses y opta por una chaira de diamante. Será tu gran aliada en este proceso.

Cómo utilizar una chaira correctamente

Tan importante es elegir la chaira adecuada para tus necesidades como saber usarla a la perfección.

El movimiento en todo momento debe ser suave y controlado. No se trata de reproducir las escenas que ves en tus programas de cocina favoritos, la idea es que coloques la punta de la chaira apoyada sobre una superficie estable y deslices la hoja desde la base hasta la punta manteniendo un ángulo constante en todo momento.

Para la mayoría de los cuchillos occidentales recomendamos que se trabaje entre los 15-20 grados, aproximadamente. Recuerda que lo importante no es la velocidad del movimiento, sino la propia regularidad del proceso en sí. No apliques demasiada presión ni mantengas un ángulo irregular durante el propio proceso.

Lo habitual es que tengas que utilizarla una o dos veces por semana, con eso sería más que suficiente. Si cocinas a diario, puedes hacerlo incluso antes de cada cocinado. Lo importante de esto es que no esperes a que tu cuchillo deje de cortar por completo para utilizarla. La chaira no es una herramienta de emergencia, se usa como mantenimiento.

Empieza desde hoy a utilizar la chaira y verás como la vida y el rendimiento de tu cuchillo cambia por completo.

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